VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

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LUIS DE LA PLATA
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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por LUIS DE LA PLATA » 02 Abr 2016 13:41

Bueno...en verdad no habia leido el relato....por suerte me hice de un tiempo aprovechando que llovia y pude mandar las fotos...pero este relato es de una precisicion y un valor muy importante...hace que uno viaje aunque sea virtualmente...momentos de los buenos y de otros no tanto se ven reflejados en el, vivencias propias de un viaje de muchos dias en un ambiente por momentos inhospitos pero que invitan a disfrutar.
Me alegro que todo alla salido bien mas alla de algunas perdidas y peripecias que les toco atravesar...agradezco el gesto de haberse llegado hasta el taller Rana Motos de Lisi que es de la hija de mi prima en El Calafate y tambien a Terra Santa en Perito Moreno para la entrega de banderines.
Pero sobre todo el reconocimiento por haber llevado la bandera de Motos y Viajes por miles de km por el sur argentino..ver ese trapo en aquellas latitudes debe ser un orgullo para todos los que convivimos en este club de barrio...muchas gracias :thumbup:


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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por marcosbehrens » 03 Abr 2016 23:14

para sacarse el sombre la verdad los cuatro mosqueteros son ,,el viaje increible ,,,el relato de don bicho excelente como siempre clapping clapping clapping clapping clapping clapping clapping clapping clapping y las fotos tremendas ,,lastima no nos encontramos cuando andubieron por aca ,,,,pero bueno otra vez ser ,,,va lo van a hacer de nuevo no??????????????? icon_cheesygrin icon_cheesygrin icon_cheesygrin
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mataprea
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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por mataprea » 08 Abr 2016 21:06

Bicho escribió:Llegamos a Ushuaia pasado el mediodía, a eso de las 16,00 horas, la cabaña como dije era bastante cómoda, y estaba muy bien equipada, se podía cocinar así que Walter y Pablo fueron a hacer las compras de provisiones para el desayuno y la cena. Yo me quede porque ya empezaba a evidenciar una molesta tos que me acompañaría durante ocho días….
Antes de la cena, un baño bien caliente y reparador, porque había cansancio y frio, Walter cocino una espectaculares pizzas (cuatro) que comimos regadas con cerveza, nos quedamos charlando un buen rato planificando el día que vendría, hasta que el sueño empezó a acecharnos, por lo cual nos fuimos a dormir. Al otro día yo amanecí con una febrícula, (fiebre muy baja, pero muy molesta) me sentía realmente mal, así que decidí quedarme en la cabaña, mientras el resto del grupo fue a recorrer la ciudad y a hacer el turismo que hay allá, yo empecé a tomar un antigripal y me quede guardado.
Ya en el tercer día, me sentía algo mejor así que fuimos a Bahía Lapataia, un lugar icónico, donde todo el mundo se fotografía en le cartel donde termina la ruta Nacional 3, luego unas vueltas por la ciudad y a cocinar, ya que el próximo día emprenderíamos el regreso haciendo noche en Rio Grande, para continuar luego hacia El Calafate.
Al otro día, desayuno de por medio salimos rumbo a Rio Grande, otra vez el gran disfrute de manejar esos 220 km por la ruta de montaña. En Tolhuin, paramos a cargar nafta y nos encontramos con tres viajeros motociclistas…personajes importantes si los hay!!, uno de ellos era mejicano, andaba en Shadow 750, había salido de Méjico en 2014, tenía 73 años!! y también iba para Ushuaia, desde ese tiempo andaba en moto recorriendo América del sur, impresionante!!!!, los otros eran dos alemanes que muy jóvenes, no llegaban a 30 años que habían traído dos Honda XR 600 y venían desde Brasil bajando hasta Ushuaia, uno de ellos hablaba bastante bien el castellano así que charlamos un rato y seguimos rumbo a Rio Grande.
Nos alojamos en el mismo hotel y fuimos a cenar al mismo restaurant, como les conté la comida allí era espectacular, quizá un poco más cara pero de una calidad suprema, así que aprovechamos y nos dimos una buena panzada con unos buenos vinos, ya que al otro día nos esperaba una de las jornada más áspera de la travesía, que era atravesar la isla de Tierra del Fuego, hacer aduanas, tomar la balsa, aduanas otra vez y llegar a Rio Gallegos que era nuestro destino para pernoctar y seguir a El Calafate.
El desayuno en el Hotel Laserre era buenísimo, muy abundante así que cargamos todo lo que se podía, porque solo habría eso como alimento hasta llegar a Rio Gallegos. Salimos a las 9.00 horas, dejando apenas la ciudad empezó el viento, que ya no nos abandonaría más, por tramos era verdaderamente fuerte, sacudía la moto como a una hoja y la inclinación de la misma para mantener la línea era bastante pronunciada. Llegamos al ACA de San Sebastián que era donde nos abasteceríamos, y nos encontramos con la novedad que no había nafta, nos decían que con suerte podría llegar en ese día o el próximo…..terrible bronca, pensamos incluso en volver a Rio Grande, pero las Falcon ya no tenían nafta para eso. Alguien pregunto y avisaron que el camión llegaría en una 6 o 7 horas, así que nos acomodamos para la espera, Walter; Pablo y Jorge, fueron a caminar a ver unos acantilados que había en las inmediaciones y yo me quede esperando porque me dolían terriblemente las rodillas (padezco de una artrosis incipiente), ellos llegaron cerca de las 13.00 horas, aunque no había hambre, pedimos algo de comer ya que estábamos ocupando sillas en el restaurant del Hotel del ACA y algún gasto había que hacer.
Finalmente a las 17.00 horas llego la nafta, esperamos media hora más y pudimos cargar….con los tanque y el bidón bien llenos partimos hacia las aduanas, ya el camino seria todo de ripio…un embole….Allí perdí el caballete de mi moto, vaya a saber dónde, se desprendió del anclaje y voló. Hicimos el mismo recorrido, un poco más largo hacia Onaisin, pero con tramo de asfalto. Algo curioso que vimos fue un motociclista en un custom, era un Vulcan 850 que iba hasta Punta Arenas, era NIC de ese lugar (NIC: nacido y criado) y andaba a más 100 km/hora por el ripio con esa moto!!!!!!, nos pasó después de la aduana y no lo vimos más…
Otra vez el viento, el ripio y las 4x4 que nos pasaban y nos inundaban de polvo…reabastecimos con los bidones porque las Falcon no querían más, ya era el atardecer, el crepúsculo se asomaba y era medio peligroso por la poca visión y cantidad de guanacos sueltos que hay que cruzan la ruta cuando se asustan. Anteriormente en el camino de ida, a Jorge Espinoza, se le cruzo de golpe una manada y gracias a Dios pudo frenar, de lo contrario hubiéramos lamentado un accidente.
Finalmente llegamos a la balsa bien entrado el atardecer, tanto así que llegamos de casi noche a la otra orilla, es decir 21.30 horas. Cruzamos el estrecho de Magallanes, desembarcamos y emprendimos los últimos 100 km que nos separaban de Rio Gallegos….todavía nos quedaba pasa la aduana Argentina….por esos días era feriado largo de carnaval, así que la cola de autos y gente era infernal, no hubo más remedio que tomarse todo con calma…..a veces la resignación es buena, nada se ganaba con la mala sangre, hicimos las colas correspondientes…tramite 1; tramite 2 ; tramite 3 y salimos para Rio Gallegos ya bien entrada la noche. Pablo iba al frente de la fila de motos, habíamos acordado que iríamos despacio por los guanacos sueltos, pero a este cristiano se le desacomodo el chip y punteaba el pelotón a 130 km/hora de noche…..en fin, después se lo dije y me reconoció que fue una mala movida.
Llegamos a Rio Gallegos a eso de las 11,30hs, era sábado, pero decidimos ir a comer sin ir al hotel ni bañarnos, ni nada, queríamos comer e ir a dormir porque estábamos todos muertos de cansancio. Así cargados y sucios como estábamos, fuimos al mismo restaurant donde yo perdí mis anteojos, nos ubicamos en una mesa redonda y comimos como si fuera la última vez…..
Estábamos comiendo y se nos acerca un tipo medio mal entrazado, pelado, arito en las orejas, medio barbudo… y nos pregunta si se podía sacar una foto con las motos, claro!! Le dijimos, casi con dejo de orgullo. Desapareció y seguimos comiendo charlando y tomando cerveza, terminamos la cena pagamos, y salimos a la calle. Las motos las habíamos estacionado a 45° en la vereda, vamos cada cual a su moto para ir al hotel y escuchamos la terrible puteada de Jorge….este tipo le había tirado la moto contra un auto, había roto el parabrisas, doblado la palanca de frenos torcido el manubrio….al auto que era un gol, le había abollado un poco la puerta, un desastre. Pasado el estupor del momento se acerca un chabón que dice ser el dueño del auto, este tipo regenteaba al bar al lado del restaurant, vino de muy mal modo, allí se generó casi un conato de pelea que no paso a mayores. Con enorme bronca salimos a buscarlo en medio de la noche…inútil, l ciudad estaba solitaria y nosotros muertos de semejante viaje, así que nos fuimos a dormir, ya al otro día deberíamos salir rumbo al El Calafate.
Al día siguiente nos levantamos temprano desayunamos y decidimos pasar por el restaurant para ver si podíamos recuperar mis anteojos, ya que ese día vendría la moza que nos atendió el día en que cenamos y que me olvide mis anteojos. Se di la casualidad que en el boliche de al lado estaba el tipo que tiro las motos….se armó un enorme quilombo, voló alguna trompada, un gran remolino de gente, finalmente terminaron en la comisaria de Rio Gallegos, Jorge y el tipo este que finalmente quedo preso y Jorge se llevó su celular en compensación…allí termino esa rudo episodio.
Cargamos nafta en la única Petrobras que tenía nafta y salimos rumbo al El Calafate. La ruta linda pero aburrida, la estepa patagónica, de por si es aburrida y el viento seguía haciéndose sentir, por tamos era insoportable.
Yo ya me sentía bastante mal, llegamos a el departamento que había reservado Pablo desde Ushuaia, era lindo, limpio y cómodo, yo me derrumbe en la cama, en la cual estaría todo el día siguiente, con una incipiente fiebre. Al otro día Mis compañeros de viaje, fueron a ver a la sobrina de Luis (El Pato) que vive allí. Luis me había entregado un banderín de M&V, ya que ella tiene un taller de motos y suele auxiliar a viajeros en moto. Luego de eso se dirigieron al glaciar Perito Moreno que queda a unos 60 km de la ciudad y yo meta antigripal y dormir. A la noche fuimos cenar cordero patagónico a una parrilla, de primera el cordero y los vinitos.
Me hizo bien un día y medio de cama, me levante bastante mejorado y decidí ir a ver el Glaciar, Pablo me hizo la pata acompañándome. El espectáculo que brinda ese paisaje es subyugante e imponente, nada se compara a ese momento en que está enfrente de semejante belleza natural, te llana el espíritu y te hipnotiza, no se puede dejar de mirar y ver su magnificencia….
Al otro día, luego del desayuno nos aprestamos a iniciar el viaje por la ruta 40 rumbo a Bariloche, quisimos cargar nafta…pero no había, así tuvimos que esperar que llagara el camión con el combustible por suerte la espera no fue mucha, un poco más de dos horas…llenamos los tanques y también los bidones, rogando que en Gobernador Gregores hubiera nafta. Nos dijeron que en Tres Lagos había un particular que vendía nafta, que se había llevado más 600 litros en tanques y que seguramente tendría, así que salimos cerca del mediodía, anduvimos a buen ritmo atravesando la estepa patagónica por ese tramo de asfalto, llegamos a Tres Lagos. Es un caserío de no más seis manzanas, buscamos donde comprar agua para hidratarnos, ya que el calor era intenso, luego preguntamos por quien vendía nafta, fuimos a su casa, y efectivamente este buen señor nos vendió nafta a $ 30 el litro!!!!!..en fin, cargamos hasta llenar, no había más remedio y salimos rumbo a Perito Moreno, después de un tramo de asfalto empezó el ripio…..el viento seguía fuerte y todos presumíamos que ese tramo iba a ser complicado, la verdad no lo fue tanto. En un alto para acomodar los trastos, encontramos un personaje en una Yamaha 125, se detuvo y charlamos un rato, este viajero iba solo rumbo a Ushuaia, muy cargado y debo decir que no era una persona joven en lo que trasuntaba su imagen, pero su espíritu motociclista intacto. El sol y el viento y el polvo del camino nos dificultaba bastante la marcha, por tramos las piedras del camino eran grandes y había pozos llenos de un polvillo blanco que hacia hundirse a la moto y que varias veces hizo peligrar el equilibrio. No obstante seguimos sin problemas hasta alcanzar nuevamente el asfalto, en un paraje de la ruta que se llama Bajo Caracoles, paramos a cargar nafta sin marca, en un pequeño hotelito de ruta nos hidratamos y seguimos hasta llegar a Perito Moreno. Allí cargamos nafta, fuimos al restaurante de los primos de Luis (Pato) a entregarle otro banderín de M&V y seguimos rumbo a Rio Mayo, donde recalamos en un Hotel muy antiguo, con habitaciones muy viejas, pero limpio. Cargamos nafta, luego de un buen baño, ya de noche fuimos a cenar, ya que al día siguiente debíamos llegar a Esquel.
Nos despertamos temprano desayunamos en el hotel y salimos rumbo a Esquel, llegando a Gobernador Costa, Walter picho la goma delantera, le puso el “Tirepando”, pudo inflar y sellar para seguir y llegar al pueblo. En una gomería desarmó para emparchar mientras yo y Jorge fuimos cargar nafta, Pablo se quedó con él. Cuando llegaron a la YPF también cargaron nafta y todos nos fuimos tomar un café con leche, ya eran las primeras horas de la tarde y el tiempo amenazaba lluvia, asi que nos pusimos los trajes impermeables y seguimos por la 40. Rodamos a buen ritmo, ya allí empezamos a ver las primeras estribaciones de los cordones montañosos, con su nieve y su belleza incomparables, nos agarró un chaparrón mediano, que duró muy poco, el cielo empezó a despejarse salió el sol y decidimos sacarnos los trajes. Seguimos rodando bien, siempre con viento fuerte, yo me había adelantado hasta llegar casi a la entrada de Esquel.
Sucedió que a unos ocho kilómetros de Esquel Jorge Espinoza, pincho la goma trasera a no menos de 90 km/hora, eso hizo que la moto saliera disparada hacia la banquina e hiciera como 50 metros con la rueda en llanta por el pasto, gracias a Dios sin caerse. Quiso Dios que no saliera hacia el otro lado, porque estaríamos lamentando una desgracia, ya que venían dos camionetas que hubieran colisionado con la moto.
Yo volví al ver que no venían, ya estaban desarmando la rueda. Por suerte Walter sabe mucho de las Falcon, porque Jorge solo maneja la moto de mecánica, nada de nada. No hubo manera de sacarle la cubierta, la cámara estaba destrozada, un rayo se había salido hacia adentro e hizo un desastre. En vista que no se podía arreglar allí, decidimos ir a Esquel a repararla, baje todos los valijones y lleve a Jorge a una gomería, en la cual pusimos la cámara que llevaba de repuesto, volvimos a la ruta donde habían quedado, se armó la moto y seguimos hasta la ciudad.
La cabaña que había reservado Pablo era espectacular, muy cómoda, grande y limpia, estaba en medio de un gran jardín con parrilla y la ciudad de Esquel es muy, pero muy linda. A la noche Jorge hizo un buen asado, compramos buen vino y luego de un baño reparador disfrutamos de una cena excelente con buena sobremesa hasta tarde, ya que habíamos decidido quedarnos un día más.
Al otro día, llevamos ropa a un lavadero porque desde Ushuaia que no lavamos la ropa. Fui a un supermercado a comprar el desayuno y decidimos ir a represa Futaleufu. Para ir allí hay que pasar por el pueblo de Trevellin (pueblo del molino), muy lindo, enclavado en medio de las montañas, con gente amable y calles llenas de árboles, luego de las fotos de rigor con la bandera de M&V y seguimos camino a la represa.
Debo decir que el camino a la represa es espectacular, ahí no había viento y fue todo un enorme disfrute. La represa es pequeña, pero muy linda, el color azul intenso del agua es muy impresionante, el paisaje con las montañas nevadas al fondo le da un marco espectacular a todo el paisaje. El viento allí arriba era muy fuerte. Bajamos desandando el camino, eran las 14,30 has, había hambre, sí que recalamos en un restaurante de una localidad cercana a Trevellin que no recuerdo el nombre, tenía pinta de quincho de totora, adentro tampoco decía nada, pero fue una de las mejores comidas que degustamos en este viaje, una grata sorpresa, ahí estuvimos hasta casi las 17,00 horas, gran sobremesa, buen vino, buena comida, buena compañía.
Salimos con gran pesadez hacia Esquel, yo a dormir siesta (acuérdense que allí hay luz hasta pasadas la 21,30 horas) mis compañeros ya ni me acuerdo que hicieron. La cena fue una picada liviana, ya que al otro día nos esperaba una de las jornadas más largas de este periplo.
Habíamos planificado en principio, hacer noche en Bariloche, pero por cuestiones de practicidad decidimos seguir hasta Neuquén, fue un poco una locura hacer eso, pero era bueno el desafío, así que una vez en el camino, había que aguantar….
El camino de Esquel a Bariloche es alucinante, el mejor de todos, especialmente desde El Bolsón hacia Bariloche, a ese camino se lo denomina “El cañadón de las moscas”, no sé porque…pero lo cierto es que ese camino tiene mil curvas en subida y bajada, pobladas de pinos, alerces y coníferas, pasa por lugares como el Foyel, una villa hermosa llena de cabañas…altamente recomendable para aquel que quiera hacerlo, inolvidable para mí y mis compañeros.
Cargamos nafta en el Bolsón, seguimos por el cañadón hasta Bariloche, donde cargamos otra vez, nos hidratamos, comimos un par de empanada y a seguir la ruta. Muy lindo también el camino que bordea el rio Limay, luego el desierto hasta Piedra del Águila. Allí cargamos nafta otra vez, comimos un sándwich y seguimos ya muy cansados con la tarde cayendo rápido. Pablo fue con Walter a ver la represa del Chocón y con Jorge seguimos hasta Neuquén donde llegamos con las últimas luces del día. El hotel que había reservado Jorge era lindo, céntrico, muy bueno. Un baño esperamos que llegaran Pablo y Walter y a la noche fuimos a cenar a un restó, céntrico donde comimos bastante bien. El cansancio (al menos yo) era muy intenso, pero las ganas de llegar a nuestras casas nos daba ánimo para seguir.
Al otro día estaba planeado llegar a Coronel Pringles. Nos levantamos temprano, desayunamos bien y salimos rumbo a ese destino. Siempre el viento acompañándonos, ya con un intenso calor, lo que hizo que yo no usara mi campera de motociclista, andaba solo con una camisa de grafa mangas larga porque la campera era para mí, insoportable.
Anduvimos rodando a buen ritmo y al atardecer llegamos a Pringles, obviamente muy cansados, nos alojamos en uno de los dos hoteles que tiene la cuidad, muy confortable, de rigor un baño y a cenar.
Al otro día nos preparamos para emprender la última jornada y recorre los últimos 600 kilómetros que nos separaba de nuestros hogares. Rodamos sin problemas, en Las Flores, comimos algo mu frugal nos hidratamos bien y seguimos rumbo a Brandsen, que era nuestro primer punto donde nos separaríamos, allí quedaban Pablo y Jorge Espinoza. Efectivamente llagamos muertos de calor, el sol inclemente nos pegaba durísimo, muy transpirados, cansados pero contentos, nos despedimos con un fuerte abrazo, con mucha emoción, y con Walter seguimos rumbo a el cruce Gutiérrez, donde él debía seguir rumbo a Hudson y yo a Villa Elisa. Paramos en el cruce, nos felicitamos mutuamente, nos abrazamos muy emocionados y cada cual emprendió el camino a su casa.
Los últimos seis kilómetros que me separaban de mi casa los hice tercera, despacio, atravesando el parque Pereyra, reconociendo lugares que me eran familiares, agradecí a Dios que me hubiera permitido volver sano y salvo, agradecí que me hubiera permitido vivir esta experiencia extraordinaria a mis 65 baños, repase algunos de los momentos vividos, y de repente me encontré frente a la puerta de mi casa y me pareció increíble…..me baje de la moto la toque como si fuera un caballo y en voz alta le agradecí su nobleza, aunque sabía que no escuchaba, me gustaba pensar que en ese momento, ese noble fierro, también me escuchaba y se solazaba por lo realizado, y al igual que yo, estaba contento de haber vuelto a su lugar.

un enortme abrazo a todos.

Recien me siento a leer los relatos con tiempo y con ganas, que lindoooo, lo disfrute tanto mientras leia, que parece que hubiese estado ahi, luego voy a seguir con los demas!!!!! Hermoso groupwave
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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por mataprea » 15 Abr 2016 10:12

Bicho escribió:Llegamos a Ushuaia pasado el mediodía, a eso de las 16,00 horas, la cabaña como dije era bastante cómoda, y estaba muy bien equipada, se podía cocinar así que Walter y Pablo fueron a hacer las compras de provisiones para el desayuno y la cena. Yo me quede porque ya empezaba a evidenciar una molesta tos que me acompañaría durante ocho días….
Antes de la cena, un baño bien caliente y reparador, porque había cansancio y frio, Walter cocino una espectaculares pizzas (cuatro) que comimos regadas con cerveza, nos quedamos charlando un buen rato planificando el día que vendría, hasta que el sueño empezó a acecharnos, por lo cual nos fuimos a dormir. Al otro día yo amanecí con una febrícula, (fiebre muy baja, pero muy molesta) me sentía realmente mal, así que decidí quedarme en la cabaña, mientras el resto del grupo fue a recorrer la ciudad y a hacer el turismo que hay allá, yo empecé a tomar un antigripal y me quede guardado.
Ya en el tercer día, me sentía algo mejor así que fuimos a Bahía Lapataia, un lugar icónico, donde todo el mundo se fotografía en le cartel donde termina la ruta Nacional 3, luego unas vueltas por la ciudad y a cocinar, ya que el próximo día emprenderíamos el regreso haciendo noche en Rio Grande, para continuar luego hacia El Calafate.
Al otro día, desayuno de por medio salimos rumbo a Rio Grande, otra vez el gran disfrute de manejar esos 220 km por la ruta de montaña. En Tolhuin, paramos a cargar nafta y nos encontramos con tres viajeros motociclistas…personajes importantes si los hay!!, uno de ellos era mejicano, andaba en Shadow 750, había salido de Méjico en 2014, tenía 73 años!! y también iba para Ushuaia, desde ese tiempo andaba en moto recorriendo América del sur, impresionante!!!!, los otros eran dos alemanes que muy jóvenes, no llegaban a 30 años que habían traído dos Honda XR 600 y venían desde Brasil bajando hasta Ushuaia, uno de ellos hablaba bastante bien el castellano así que charlamos un rato y seguimos rumbo a Rio Grande.
Nos alojamos en el mismo hotel y fuimos a cenar al mismo restaurant, como les conté la comida allí era espectacular, quizá un poco más cara pero de una calidad suprema, así que aprovechamos y nos dimos una buena panzada con unos buenos vinos, ya que al otro día nos esperaba una de las jornada más áspera de la travesía, que era atravesar la isla de Tierra del Fuego, hacer aduanas, tomar la balsa, aduanas otra vez y llegar a Rio Gallegos que era nuestro destino para pernoctar y seguir a El Calafate.
El desayuno en el Hotel Laserre era buenísimo, muy abundante así que cargamos todo lo que se podía, porque solo habría eso como alimento hasta llegar a Rio Gallegos. Salimos a las 9.00 horas, dejando apenas la ciudad empezó el viento, que ya no nos abandonaría más, por tramos era verdaderamente fuerte, sacudía la moto como a una hoja y la inclinación de la misma para mantener la línea era bastante pronunciada. Llegamos al ACA de San Sebastián que era donde nos abasteceríamos, y nos encontramos con la novedad que no había nafta, nos decían que con suerte podría llegar en ese día o el próximo…..terrible bronca, pensamos incluso en volver a Rio Grande, pero las Falcon ya no tenían nafta para eso. Alguien pregunto y avisaron que el camión llegaría en una 6 o 7 horas, así que nos acomodamos para la espera, Walter; Pablo y Jorge, fueron a caminar a ver unos acantilados que había en las inmediaciones y yo me quede esperando porque me dolían terriblemente las rodillas (padezco de una artrosis incipiente), ellos llegaron cerca de las 13.00 horas, aunque no había hambre, pedimos algo de comer ya que estábamos ocupando sillas en el restaurant del Hotel del ACA y algún gasto había que hacer.
Finalmente a las 17.00 horas llego la nafta, esperamos media hora más y pudimos cargar….con los tanque y el bidón bien llenos partimos hacia las aduanas, ya el camino seria todo de ripio…un embole….Allí perdí el caballete de mi moto, vaya a saber dónde, se desprendió del anclaje y voló. Hicimos el mismo recorrido, un poco más largo hacia Onaisin, pero con tramo de asfalto. Algo curioso que vimos fue un motociclista en un custom, era un Vulcan 850 que iba hasta Punta Arenas, era NIC de ese lugar (NIC: nacido y criado) y andaba a más 100 km/hora por el ripio con esa moto!!!!!!, nos pasó después de la aduana y no lo vimos más…
Otra vez el viento, el ripio y las 4x4 que nos pasaban y nos inundaban de polvo…reabastecimos con los bidones porque las Falcon no querían más, ya era el atardecer, el crepúsculo se asomaba y era medio peligroso por la poca visión y cantidad de guanacos sueltos que hay que cruzan la ruta cuando se asustan. Anteriormente en el camino de ida, a Jorge Espinoza, se le cruzo de golpe una manada y gracias a Dios pudo frenar, de lo contrario hubiéramos lamentado un accidente.
Finalmente llegamos a la balsa bien entrado el atardecer, tanto así que llegamos de casi noche a la otra orilla, es decir 21.30 horas. Cruzamos el estrecho de Magallanes, desembarcamos y emprendimos los últimos 100 km que nos separaban de Rio Gallegos….todavía nos quedaba pasa la aduana Argentina….por esos días era feriado largo de carnaval, así que la cola de autos y gente era infernal, no hubo más remedio que tomarse todo con calma…..a veces la resignación es buena, nada se ganaba con la mala sangre, hicimos las colas correspondientes…tramite 1; tramite 2 ; tramite 3 y salimos para Rio Gallegos ya bien entrada la noche. Pablo iba al frente de la fila de motos, habíamos acordado que iríamos despacio por los guanacos sueltos, pero a este cristiano se le desacomodo el chip y punteaba el pelotón a 130 km/hora de noche…..en fin, después se lo dije y me reconoció que fue una mala movida.
Llegamos a Rio Gallegos a eso de las 11,30hs, era sábado, pero decidimos ir a comer sin ir al hotel ni bañarnos, ni nada, queríamos comer e ir a dormir porque estábamos todos muertos de cansancio. Así cargados y sucios como estábamos, fuimos al mismo restaurant donde yo perdí mis anteojos, nos ubicamos en una mesa redonda y comimos como si fuera la última vez…..
Estábamos comiendo y se nos acerca un tipo medio mal entrazado, pelado, arito en las orejas, medio barbudo… y nos pregunta si se podía sacar una foto con las motos, claro!! Le dijimos, casi con dejo de orgullo. Desapareció y seguimos comiendo charlando y tomando cerveza, terminamos la cena pagamos, y salimos a la calle. Las motos las habíamos estacionado a 45° en la vereda, vamos cada cual a su moto para ir al hotel y escuchamos la terrible puteada de Jorge….este tipo le había tirado la moto contra un auto, había roto el parabrisas, doblado la palanca de frenos torcido el manubrio….al auto que era un gol, le había abollado un poco la puerta, un desastre. Pasado el estupor del momento se acerca un chabón que dice ser el dueño del auto, este tipo regenteaba al bar al lado del restaurant, vino de muy mal modo, allí se generó casi un conato de pelea que no paso a mayores. Con enorme bronca salimos a buscarlo en medio de la noche…inútil, l ciudad estaba solitaria y nosotros muertos de semejante viaje, así que nos fuimos a dormir, ya al otro día deberíamos salir rumbo al El Calafate.
Al día siguiente nos levantamos temprano desayunamos y decidimos pasar por el restaurant para ver si podíamos recuperar mis anteojos, ya que ese día vendría la moza que nos atendió el día en que cenamos y que me olvide mis anteojos. Se di la casualidad que en el boliche de al lado estaba el tipo que tiro las motos….se armó un enorme quilombo, voló alguna trompada, un gran remolino de gente, finalmente terminaron en la comisaria de Rio Gallegos, Jorge y el tipo este que finalmente quedo preso y Jorge se llevó su celular en compensación…allí termino esa rudo episodio.
Cargamos nafta en la única Petrobras que tenía nafta y salimos rumbo al El Calafate. La ruta linda pero aburrida, la estepa patagónica, de por si es aburrida y el viento seguía haciéndose sentir, por tamos era insoportable.
Yo ya me sentía bastante mal, llegamos a el departamento que había reservado Pablo desde Ushuaia, era lindo, limpio y cómodo, yo me derrumbe en la cama, en la cual estaría todo el día siguiente, con una incipiente fiebre. Al otro día Mis compañeros de viaje, fueron a ver a la sobrina de Luis (El Pato) que vive allí. Luis me había entregado un banderín de M&V, ya que ella tiene un taller de motos y suele auxiliar a viajeros en moto. Luego de eso se dirigieron al glaciar Perito Moreno que queda a unos 60 km de la ciudad y yo meta antigripal y dormir. A la noche fuimos cenar cordero patagónico a una parrilla, de primera el cordero y los vinitos.
Me hizo bien un día y medio de cama, me levante bastante mejorado y decidí ir a ver el Glaciar, Pablo me hizo la pata acompañándome. El espectáculo que brinda ese paisaje es subyugante e imponente, nada se compara a ese momento en que está enfrente de semejante belleza natural, te llana el espíritu y te hipnotiza, no se puede dejar de mirar y ver su magnificencia….
Al otro día, luego del desayuno nos aprestamos a iniciar el viaje por la ruta 40 rumbo a Bariloche, quisimos cargar nafta…pero no había, así tuvimos que esperar que llagara el camión con el combustible por suerte la espera no fue mucha, un poco más de dos horas…llenamos los tanques y también los bidones, rogando que en Gobernador Gregores hubiera nafta. Nos dijeron que en Tres Lagos había un particular que vendía nafta, que se había llevado más 600 litros en tanques y que seguramente tendría, así que salimos cerca del mediodía, anduvimos a buen ritmo atravesando la estepa patagónica por ese tramo de asfalto, llegamos a Tres Lagos. Es un caserío de no más seis manzanas, buscamos donde comprar agua para hidratarnos, ya que el calor era intenso, luego preguntamos por quien vendía nafta, fuimos a su casa, y efectivamente este buen señor nos vendió nafta a $ 30 el litro!!!!!..en fin, cargamos hasta llenar, no había más remedio y salimos rumbo a Perito Moreno, después de un tramo de asfalto empezó el ripio…..el viento seguía fuerte y todos presumíamos que ese tramo iba a ser complicado, la verdad no lo fue tanto. En un alto para acomodar los trastos, encontramos un personaje en una Yamaha 125, se detuvo y charlamos un rato, este viajero iba solo rumbo a Ushuaia, muy cargado y debo decir que no era una persona joven en lo que trasuntaba su imagen, pero su espíritu motociclista intacto. El sol y el viento y el polvo del camino nos dificultaba bastante la marcha, por tramos las piedras del camino eran grandes y había pozos llenos de un polvillo blanco que hacia hundirse a la moto y que varias veces hizo peligrar el equilibrio. No obstante seguimos sin problemas hasta alcanzar nuevamente el asfalto, en un paraje de la ruta que se llama Bajo Caracoles, paramos a cargar nafta sin marca, en un pequeño hotelito de ruta nos hidratamos y seguimos hasta llegar a Perito Moreno. Allí cargamos nafta, fuimos al restaurante de los primos de Luis (Pato) a entregarle otro banderín de M&V y seguimos rumbo a Rio Mayo, donde recalamos en un Hotel muy antiguo, con habitaciones muy viejas, pero limpio. Cargamos nafta, luego de un buen baño, ya de noche fuimos a cenar, ya que al día siguiente debíamos llegar a Esquel.
Nos despertamos temprano desayunamos en el hotel y salimos rumbo a Esquel, llegando a Gobernador Costa, Walter picho la goma delantera, le puso el “Tirepando”, pudo inflar y sellar para seguir y llegar al pueblo. En una gomería desarmó para emparchar mientras yo y Jorge fuimos cargar nafta, Pablo se quedó con él. Cuando llegaron a la YPF también cargaron nafta y todos nos fuimos tomar un café con leche, ya eran las primeras horas de la tarde y el tiempo amenazaba lluvia, asi que nos pusimos los trajes impermeables y seguimos por la 40. Rodamos a buen ritmo, ya allí empezamos a ver las primeras estribaciones de los cordones montañosos, con su nieve y su belleza incomparables, nos agarró un chaparrón mediano, que duró muy poco, el cielo empezó a despejarse salió el sol y decidimos sacarnos los trajes. Seguimos rodando bien, siempre con viento fuerte, yo me había adelantado hasta llegar casi a la entrada de Esquel.
Sucedió que a unos ocho kilómetros de Esquel Jorge Espinoza, pincho la goma trasera a no menos de 90 km/hora, eso hizo que la moto saliera disparada hacia la banquina e hiciera como 50 metros con la rueda en llanta por el pasto, gracias a Dios sin caerse. Quiso Dios que no saliera hacia el otro lado, porque estaríamos lamentando una desgracia, ya que venían dos camionetas que hubieran colisionado con la moto.
Yo volví al ver que no venían, ya estaban desarmando la rueda. Por suerte Walter sabe mucho de las Falcon, porque Jorge solo maneja la moto de mecánica, nada de nada. No hubo manera de sacarle la cubierta, la cámara estaba destrozada, un rayo se había salido hacia adentro e hizo un desastre. En vista que no se podía arreglar allí, decidimos ir a Esquel a repararla, baje todos los valijones y lleve a Jorge a una gomería, en la cual pusimos la cámara que llevaba de repuesto, volvimos a la ruta donde habían quedado, se armó la moto y seguimos hasta la ciudad.
La cabaña que había reservado Pablo era espectacular, muy cómoda, grande y limpia, estaba en medio de un gran jardín con parrilla y la ciudad de Esquel es muy, pero muy linda. A la noche Jorge hizo un buen asado, compramos buen vino y luego de un baño reparador disfrutamos de una cena excelente con buena sobremesa hasta tarde, ya que habíamos decidido quedarnos un día más.
Al otro día, llevamos ropa a un lavadero porque desde Ushuaia que no lavamos la ropa. Fui a un supermercado a comprar el desayuno y decidimos ir a represa Futaleufu. Para ir allí hay que pasar por el pueblo de Trevellin (pueblo del molino), muy lindo, enclavado en medio de las montañas, con gente amable y calles llenas de árboles, luego de las fotos de rigor con la bandera de M&V y seguimos camino a la represa.
Debo decir que el camino a la represa es espectacular, ahí no había viento y fue todo un enorme disfrute. La represa es pequeña, pero muy linda, el color azul intenso del agua es muy impresionante, el paisaje con las montañas nevadas al fondo le da un marco espectacular a todo el paisaje. El viento allí arriba era muy fuerte. Bajamos desandando el camino, eran las 14,30 has, había hambre, sí que recalamos en un restaurante de una localidad cercana a Trevellin que no recuerdo el nombre, tenía pinta de quincho de totora, adentro tampoco decía nada, pero fue una de las mejores comidas que degustamos en este viaje, una grata sorpresa, ahí estuvimos hasta casi las 17,00 horas, gran sobremesa, buen vino, buena comida, buena compañía.
Salimos con gran pesadez hacia Esquel, yo a dormir siesta (acuérdense que allí hay luz hasta pasadas la 21,30 horas) mis compañeros ya ni me acuerdo que hicieron. La cena fue una picada liviana, ya que al otro día nos esperaba una de las jornadas más largas de este periplo.
Habíamos planificado en principio, hacer noche en Bariloche, pero por cuestiones de practicidad decidimos seguir hasta Neuquén, fue un poco una locura hacer eso, pero era bueno el desafío, así que una vez en el camino, había que aguantar….
El camino de Esquel a Bariloche es alucinante, el mejor de todos, especialmente desde El Bolsón hacia Bariloche, a ese camino se lo denomina “El cañadón de las moscas”, no sé porque…pero lo cierto es que ese camino tiene mil curvas en subida y bajada, pobladas de pinos, alerces y coníferas, pasa por lugares como el Foyel, una villa hermosa llena de cabañas…altamente recomendable para aquel que quiera hacerlo, inolvidable para mí y mis compañeros.
Cargamos nafta en el Bolsón, seguimos por el cañadón hasta Bariloche, donde cargamos otra vez, nos hidratamos, comimos un par de empanada y a seguir la ruta. Muy lindo también el camino que bordea el rio Limay, luego el desierto hasta Piedra del Águila. Allí cargamos nafta otra vez, comimos un sándwich y seguimos ya muy cansados con la tarde cayendo rápido. Pablo fue con Walter a ver la represa del Chocón y con Jorge seguimos hasta Neuquén donde llegamos con las últimas luces del día. El hotel que había reservado Jorge era lindo, céntrico, muy bueno. Un baño esperamos que llegaran Pablo y Walter y a la noche fuimos a cenar a un restó, céntrico donde comimos bastante bien. El cansancio (al menos yo) era muy intenso, pero las ganas de llegar a nuestras casas nos daba ánimo para seguir.
Al otro día estaba planeado llegar a Coronel Pringles. Nos levantamos temprano, desayunamos bien y salimos rumbo a ese destino. Siempre el viento acompañándonos, ya con un intenso calor, lo que hizo que yo no usara mi campera de motociclista, andaba solo con una camisa de grafa mangas larga porque la campera era para mí, insoportable.
Anduvimos rodando a buen ritmo y al atardecer llegamos a Pringles, obviamente muy cansados, nos alojamos en uno de los dos hoteles que tiene la cuidad, muy confortable, de rigor un baño y a cenar.
Al otro día nos preparamos para emprender la última jornada y recorre los últimos 600 kilómetros que nos separaba de nuestros hogares. Rodamos sin problemas, en Las Flores, comimos algo mu frugal nos hidratamos bien y seguimos rumbo a Brandsen, que era nuestro primer punto donde nos separaríamos, allí quedaban Pablo y Jorge Espinoza. Efectivamente llagamos muertos de calor, el sol inclemente nos pegaba durísimo, muy transpirados, cansados pero contentos, nos despedimos con un fuerte abrazo, con mucha emoción, y con Walter seguimos rumbo a el cruce Gutiérrez, donde él debía seguir rumbo a Hudson y yo a Villa Elisa. Paramos en el cruce, nos felicitamos mutuamente, nos abrazamos muy emocionados y cada cual emprendió el camino a su casa.
Los últimos seis kilómetros que me separaban de mi casa los hice tercera, despacio, atravesando el parque Pereyra, reconociendo lugares que me eran familiares, agradecí a Dios que me hubiera permitido volver sano y salvo, agradecí que me hubiera permitido vivir esta experiencia extraordinaria a mis 65 baños, repase algunos de los momentos vividos, y de repente me encontré frente a la puerta de mi casa y me pareció increíble…..me baje de la moto la toque como si fuera un caballo y en voz alta le agradecí su nobleza, aunque sabía que no escuchaba, me gustaba pensar que en ese momento, ese noble fierro, también me escuchaba y se solazaba por lo realizado, y al igual que yo, estaba contento de haber vuelto a su lugar.

un enortme abrazo a todos.

Que lindo que lindo la re..... madre!!!!!!!!!! veo la cantidad de anecdotas que tienen, y lo cansador que es este viaje, que algun dia no muy lejano quisiera realizar, no conozco a Jorge ni a Pablo, pero si a Bicho y a Walter, dos grandes personas y exelentes compañeros, me alegro de lo bien que la pasaron, realmente se lo merecen, y espero que puedan realizar muchos mas viajes!!!, un enorme abrazo a ambos!!!
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pibedelcobre
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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por pibedelcobre » 17 Abr 2016 18:38

Hermoso relato y fotos !
Me trajeron muchos recuerdos !
Da justo rutear con amigos :D

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Re: VIAJE A USHUAIA - CALAFATE Y RUTA 40 RELATOS Y FOTOS

Mensaje por Gabo CM » 22 Ago 2019 13:11

Que buen viaje!, Que buenas fotos! Que ganas de volver a hacerlo!

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